Europa pone deberes a la futura Ley de Startups española
El presidente del Gobierno, D. Pedro Sánchez, hizo un anuncio el pasado 11 de febrero. Dijo que, de forma “inminente”, se empezaría a tramitar la llamada Ley de Startups (Ley de Fomento del Ecosistema de Empresas Emergentes en su apelación formal).
Hoy es 19 de marzo y lo inminente parece serlo bastante menos. Nada se ha empezado a tramitar y la Ley de Startups sigue durmiendo el sueño de los justos. Pero, ya estamos acostumbrados. El Gobierno lleva anunciando la nueva ley desde 2018. Luego se olvidó de ella, la recordó en septiembre de 2020 cuando anunció que se empezaría a tramitar en diciembre y, como ya sabemos, la volvió a anunciar en febrero de 2021. Por promesas, que no quede.
Ahora bien, no todo es malo en estos retrasos. Ha dado tiempo a que otras administraciones avancen ideas sobre cómo ayudar a las startups. La última en hacerlo ha sido la Unión Europea (UE). Con ocasión del Día Digital celebrado el 19 de marzo, 24 países europeos (España entre ellos) han impulsado una iniciativa para ayudar a crecer a las startups. La iniciativa se plasma en una Declaración (como no; esto es Europa) sobre los Estándares de Excelencia de las Naciones Startup (aquí).
Lo interesante de esta declaración es que los países firmantes (España entre ellos, insisto) se comprometen a tomar una serie de decisiones para favorecer el nacimiento y desarrollo de las startups.
Entre estas decisiones destaca el hecho de que se pida unas reglas de juego europeas que se apliquen en la UE. Literalmente, se anuncia un “punto de referencia claro”. Este punto de referencia sería una especie de paraguas en el que deberían encajar todas las normativas nacionales sobre startups. También se anuncia un intercambio de buenas prácticas a nivel europeo y la creación en 2021 de un Hub de Naciones Startup que ayude en el intercambio de estas buenas prácticas y en el control de su aplicación.
Las buenas prácticas detalladas tienen bastante miga. Se prevé:
- La creación de empresas en un día con un coste de no más de 100 euros.
- La concesión de visados para atraer a talento extranjero en no más de un mes.
- La autorización para que las startups concedan stock options sin derechos de voto y, también, que el impuesto sobre ganancias de capital se aplique en el momento del ingreso del dinero y no antes.
- La aprobación de normativa específica para startups que reduzca su carga burocrática, el aligeramiento de su carga del compliance y la promoción de los sandboxes.
- La promoción de facilidades para que las startups se presenten a licitaciones públicas, en particular de proyectos de innovación.
- La puesta a disposición de las empresas de Venture Capital (VC) de los fondos europeos de recuperación y resiliencia a través del Banco Europeo de Inversión (BEI) y de bancos promotores nacionales (tipo ICO en España). También se mencionan iniciativas para incentivar el aumento de capital para VCs (por ejemplo, a través de los Fondos de Pensiones) e incentivos fiscales para los Business Angels.
- La promoción de políticas de inclusión social y diversidad.
- La puesta en marcha de vías de comunicación 100% digitales con las administraciones públicas.
Como se ve, estas medidas suponen toda una referencia para la tan esperada Ley de Startups española. Y no son nada revolucionarias. De hecho, son medidas que, en gran medida, se llevan pidiendo en España desde hace varios años (no hay más que ver este documento de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión -ASCRI- de 2018).
En resumen, Europa le acaba de poner unos buenos deberes a España. Una Ley de Startups española que (cuando por fin nazca) no tuviese en cuenta estas recomendaciones europeas nacería coja. Más aún, estaría abocada a ver sus deficiencias expuestas por el futuro “punto de referencia” europeo y por el Hub de buenas prácticas que nacerá este mismo año.
Dicho de otra manera, España ha apoyado estos Estándares de Excelencia de las Naciones Startup por lo que, en el fondo, se ha puesto los deberes a sí misma. Esperemos que la “inminente” Ley de Startups no haga caer a España en la incoherencia entre lo que apoya en Europa y lo que aprueba en sus propias fronteras.





